The Strokes son unos de los fundadores del sonido neoyorquino que, entre finales de los noventa y comienzos de los dosmil, definieron la cara del rock. Son comerciales, tanto como son oscuros; son alegres, pero tienen siempre el corazón a flor de piel; Julian Casablancas no es un frontman convencional, ni un cantante convencional, con su voz arrastrada que se lamenta, y como que habla, reflexiona, desafina y da alaridos. Sin embargo, creó en muy poco tiempo una tendencia y un modo de ser de la música que todavía se hace y todavía los identifica. La música de la banda comprende descargas emocionales, pero su estilo puede incluso sonar cínico y desapegado. Los riffs son pegajosos, el ritmo vivo: sea para bailarlos o cantarlos a grito herido, The Strokes siempre será un espectáculo poderoso.

Por Santiago Riva